ALGO DE HISTORIA.....

 

Los rastros y huellas de animales dejados sobre sustratos naturales como son los suelos, la nieve, las hojas, maderas, conchas o huesos en el caso de los depredadores, se incluyen dentro de la denominación general de rastros de animales o vegetales y comenzaron a ser estudiados y clasificados por los geólogos de principios del siglo XIX cuando las encontraron en los terrenos geológicos antiguos y las compararon con las que producían los animales que pueblan la biosfera actual.

 

Ello dio nacimiento a una nueva disciplina dentro de la Etología, la Icnología o estudio de las pistas; es decir de las señales del comportamiento biológico que quedan impresas en soportes naturales y pueden ser estudiadas y comparadas con aquéllas otras que los etólogos graban en cintas cinematográficas y otros soportes artificiales para su estudio. Así, los paleontólogos que comenzaron estudiando las pistas fósiles y sentaron las bases y el sistema conceptual de esta disciplina etológica fueron secundados durante el siglo XX por los neoicnólogos, llegándose así a tener un conocimiento más preciso de la evolución del comportamiento animal y vegetal desde los tiempos remotos (Lastanao, 2002).

Huellas fósiles de mamíferos y coprolitos (heces fosilizadas)
Huellas fósiles de mamíferos y coprolitos (heces fosilizadas)

INTRODUCCIÓN

 

La variedad y singularidad de la mastofauna silvestre Neotrópical y la identificación de especies en sus medio naturales ha sucitado siempre gran interés y curiosidad si se tiene en cuenta que hay numerosos y amplios estudios relativos a su zoología, bionomía, etología que son conocimientos esenciales para la adaptación de medidas de protección, conservación, regulación y vigilancia, ya que muchas especies se hallan en grave peligro de desaparecer del medio natural.

 

La mayoría de los mamíferos silvestres son esquivos, ágiles, discretos y muchas veces de actividad nocturna. Estas características de la mastofauna provocan que se tenga que utilizar métodos de observación indirecta para poder estudiarlos.

 

La habilidad para interpretar rastros puede permitirnos "ver" a los animales y seguir sus movimientos, los signos nos posibilita conocer aspectos más íntimos, como la abundancia de una especie, su organización social o la composición exacta de su dieta etc.

 

Actualmente, algunos especialistas utilizan las huellas de los animales como principal herramienta para el monitoreo de fauna y para los estudios de dinámica de poblaciones animales. Dentro de los beneficios que posee la utilización de estos mecanismos se señala lo simple y barato que puede resultar, pero requiere de "rastreadores" confiable y experimentados.

 

El rastreo y el seguimiento de fauna, deben ser considerados como una formación especializada. Las técnicas de rastreo pueden desempeñar un papel importante en labores como; la investigación de campo, el seguimiento de fauna y el ecoturismo.

 

El rastreo es quizás la habilidad más ancestral de nuestra especie, un patrimonio cultural inmaterial que nos proporcionó información sobre la naturaleza, a lo largo de la evolución humana. El empleo del rastreo en la investigación requiere el más alto nivel de experiencia.

Jose Fernando Navarro Pelaez

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